Etengabeko Hobekuntza

Mejora Continua

Por un Sistema Universal de Reconocimiento de la Competencia

Me ha salido un título que parece un llamamiento. Bueno, en el post anterior me metí en un tema complicado. Dije que creo que podemos salir de la crisis con un salto en la cualificación de nuestros profesionales si acertamos en la implantación del sistema integrado de FP.  Que la clave para implantarlo de forma eficaz es una alianza “FP-Lanbide”  basada en la idea de mejorar la EMPLEABILIDAD a través de la mejora de la COMPETENCIA. Cuando digo “empleabilidad” me refiero no sólo a “inserción laboral”, a encontrar un trabajo; también tiene que ver con mantenerlo y con la calidad del empleo que tienes, lo que puedes aportar en él y también lo que te aporta a tí.

El sistema integrado implica que la competencia de las personas es reconocida al margen de la vía por la que ésta se ha alcanzado. Hay dos vías de lograrlo, por la vía de la formación (formal -que da reconocimiento oficial-, o no formal -que no lo da-, o por aprendizajes informales) y por la vía de la experiencia profesional.

Para la primera pata, la formación, el sistema integrado debería ofrecer formación FORMAL con RECONOCIMIENTO OFICIAL en todas las competencias de todas las profesiones; da igual si es para desempleados, jóvenes estudiantes o personas que quieren mejorar su competencia o cambiar de profesión.

Esa oferta se recoge en el CATÁLOGO MODULAR de formación. Un catálogo que debe aspirar a recoger todas las UNIDADES FORMATIVAS de todos los MÓDULOS FORMATIVOS de todos los CERTIFICADOS DE PROFESIONALIDAD de todas las FAMILIAS PROFESIONALES. Y también los módulos formativos relacionados con competencias básicas, transversales o de otro tipo que son muy importantes para la empleabilidad.

Pero nos queda la segunda pata, la experiencia profesional. Para esto tenemos el sistema de reconocimiento de la competencia. Pero yo creo que el actual modelo es insuficiente porque se hace por convocatorias a determinados colectivos. Y el sistema integrado necesita un Sistema de Reconocimiento UNIVERSAL, abierto a todas las personas de todas las profesiones y de los tres niveles de cualificación.

¿Es imposible? ¿Tendría un coste inasumible? Vamos por partes.

Necesitamos un sistema en el que todo el mundo tenga derecho a inscribirse, sea cual sea su profesión y ocupación. ¿Cómo podemos montar ese sistema?

Podríamos aprovechar la red de orientadores de Lanbide y nuestros Mediadores de Aprendizaje y con ellos tejer una  potente RED de ORIENTACIÓN. Esta red de orientadores podría acceder sin mayor problema a nuestro Sistema de Certificación y Registro. En el sistema, tenemos ya en parte, y podríamos tener toda la información del sistema integrado bien estructurada: los TÍTULOS DE FP, los CERTIFICADOS DE PROFESIONALIDAD relacionados con esos títulos, las OCUPACIONES del catálogo nacional de ocupaciones relacionadas con cada certificado, incluso Lanbide podría probablemente proporcionar el índice de empleabilidad de cada una de las ocupaciones; estarían visibles las UNIDADES DE COMPETENCIA de cada título y de cada certificado. Podrían incluso acceder a las GUÍAS DE EVIDENCIA que se utilizan en el Dispositivo para evaluar las competencias; la red de orientación tendría, con un clik, el acceso a todas las competencias que el sistema puede reconocer, a todas las UNIDADES FORMATIVAS relacionadas y, si me apuráis, a todos los CENTROS que van a ofrecer esa unidad formativa que el profesional necesita cursar.

Con todo esto, los orientadores podrían, creo que con un nivel de acierto muy alto, dar el primer consejo: o bien inscribirse en el Dispositivo en tales Unidades de Competencia o bien ir a la formación en tales Unidades Formativas que ofertan tales centros en tales fechas, aunque esto último es más difícil. Si el consejo de orientación es registrado, el sistema nos daría una visión clara de la demanda potencial real tanto del dispositivo como de la formación, a condición de que acertemos con una comunicación muy efectiva sobre el sistema y una buena organización interna.

Imaginemos ahora la gestión del Reconocimiento de la Competencia. En mayo, por ejemplo, sabríamos cual es la demanda real, conoceríamos todas las inscripciones habidas; de acuerdo con las prioridades y el presupuesto existente podríamos organizarnos para, pongo por caso, reconocer a 5000 personas. Por la experiencia que tenemos sabríamos cuántos asesores y evaluadores necesitaríamos formar y nombrar para hacer ese trabajo. Si fueran docentes podríamos prever para el inicio del curso las necesidades en horas o costes de personal, tendríamos el tiempo necesario para formarlos, preparar guías y materiales etc.

Los asesores podrían ahora hacer el asesoramiento. La diferencia entre un asesor y un orientador es que éste no conoce la familia profesional y el asesor es un experto que puede ayudar al candidato a evidenciar sus competencias. Al final del proceso, los evaluadores tendrían la última palabra. Si en el proceso hemos sido coherentes y estado bien coordinados, Lanbide habrá priorizado la subvención de la oferta formativa ligada a la demanda que hemos detectado gracias al sistema de orientación.

Y esto nos lleva a algo fundamental. El sistema de reconocimiento está para estimular el aprendizaje; no tiene sentido únicamente para reconocer  competencias, lo tiene como elemento motivador para el aprendizaje permanente; por eso, no puede estar desligado de la oferta de formación. No tiene sentido, y esto lo sabemos por experiencia, convocar al Dispositivo a la gente para reconocerle determinadas Unidades de Competencia si no está prevista y organizada la formación FORMAL de catálogo relacionada, es decir, formación que da reconocimiento directo, y que evita al candidato pasar de nuevo por el Dispositivo.

¿Por qué es tan importante? Porque la experiencia nos dice que las personas tienen UNA OCUPACIÓN, y las ocupaciones no suelen tener un ancho de competencia tan grande como el de un certificado de profesionalidad, a veces ni el de una unidad de competencia, y no digamos como el de un título. En general, las personas que se acercan al Dispositivo consiguen reconocimientos parciales pero muchas de ellas NO SE CONFORMAN con certificar una unidad de competencia. Suelen querer seguir más allá y debemos ayudarles a conseguirlo.

¿Qué os parece este planteamiento? ¿Lo veis viable? ¿Qué puntos flacos le veis? ¿Os importaría poner vuestros comentarios?

Kike

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