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Mejora Continua

¿Tenemos miedo a que se caiga Google?

Desde hace tiempo el profesorado hemos ido buscando herramientas que nos ayudasen a la labor docente tanto en su aspecto de gestionar los contenidos educativos de nuestros módulos/asignaturas como a la búsqueda de elementos que ayudaran al aprendizaje del alumnado.

Ha sido tradicional lo de “os envío este fichero por e-mail, para que realicéis el trabajo…”. Después de la pelea de que “profe, yo no tengo cuenta de correo” o bien “yo no tengo ordenador”, al final el fichero les llegaba, realizaban el trabajo y finalmente te lo devolvían, también por e-mail. Dependiendo de lo numeroso del grupo, esto era una locura. En las aulas y grupos avanzados, incluso intercambiaban entre ellos los correos electrónicos para compartir sus conocimientos.

La llegada de Google Mail (Gmail) fue fundamental, ya que sus 7 GB de capacidad era un atractivo muy importante para este tipo de trabajo (profesorado-alumnado) que se estaba realizando. Poco a poco, fueron apareciendo las aplicaciones. Desde el primer momento se mostraron como algo innovador; ya no trabajaba en mi ordenador y no necesitaba llevar mi documento, de ordenador en ordenador, a través de mi pen-drive (memoria USB). A partir de ahora, disponía de un sitio gratuito en internet para poder crear, editar, guardar y gestionar mis ficheros de trabajo. Entre otras, el potencial de estas aplicaciones, se basaba en:

  • Acceso a los contenidos propios desde cualquier lugar y cualquier momento.
  • Simple, fácil de construir e intuitivo (no es necesario dar cursos específicos).
  • Posibilidad de compartir un mismo documento y colaborar en él, aportando ideas propias.
  • Gran variedad de tipos de documentos: de texto, hoja de cálculos, formularios, presentaciones, etc.
  • Importar y editar gran parte de documentos.
  • Se mantiene el historial de revisiones de los documentos.
  • Posibilidad de descargar un documento a “mi ordenador” con un formato determinado.
  • Etc.

Últimamente, en el procesador de texto, se ha introducido una herramienta que es el “comentario”. Permite que un profesor, tutor, director de proyecto, etc, haga comentarios al trabajo realizado por otra persona sin tener que modificar el texto original, dejando al propietario del documento la responsabilidad de modificar su contenido.

Evidentemente, todas estas aplicaciones informáticas han tenido sus seguidores y sus detractores. En el vídeo de abajo, os recojo una interesante charla sobre los pros y contras de las aplicaciones Google. Por cierto, algunas de los “contras”, bien mirado, me parecen más bien “pros”.

Los galos de Asterix tenían miedo a que se les cayera el cielo sobre sus cabezas, ¿tendremos nosotros miedo a que se caiga Google?

Iñaki

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